Analizamos su web y le decimos qué señales de alfabetización, reskilling y gobernanza de IA publica, según el Reglamento Europeo de IA y la metodología del Sello CriterIA©.
Una huella es el rastro que usted deja, no lo que usted es. La Huella de IA© comprueba qué publica su organización sobre cómo usa la inteligencia artificial. No evalúa su cumplimiento: eso no se puede ver desde una dirección web.
¿Revela que su asistente es una IA? ¿Etiqueta el contenido generado? ¿Publica una política de IA? ¿Hay evidencia de formación del equipo? Es lo único de los tres pilares con obligación horizontal expresa en el Reglamento.
¿Hay alguien responsable de la IA a quien preguntar? ¿La política de privacidad menciona decisiones automatizadas? ¿Declara supervisión humana? ¿Publica qué sistemas usa? Aquí es donde casi todas las organizaciones descubren su hueco.
¿Dice algo sobre cómo la IA cambia sus puestos de trabajo? Un solo control, y no por descuido: el rediseño del trabajo apenas deja rastro público. Es el pilar que menos se comprueba desde fuera y el que más transforma por dentro.
Publicados enteros, con su peso. Una herramienta que no enseña sus criterios no merece que se confíe en su nota.
Cuatro controles severos valen 12 puntos, seis medios valen 6 y cuatro bajos valen 4. Suman exactamente 100. Puede reproducir su nota a mano desde el detalle del informe.
No, y es importante decirlo con claridad. La Huella observa señales públicas de su web. El cumplimiento depende de cosas que no se ven desde fuera: su inventario real de sistemas, la clasificación de riesgo, si la supervisión humana tiene capacidad efectiva de intervenir, si hay trazabilidad de las decisiones. Para eso existe el Sello CriterIA© y sus 79 puntos de verificación.
Porque miden cosas distintas. Sus auditorías comprueban lo que su organización hace; la Huella comprueba lo que su organización publica. Puede tener una política de IA impecable que no esté enlazada desde la navegación, o una supervisión humana rigurosa que no esté declarada en ninguna página. La Huella dirá «no se localiza» en ambos casos, y tendrá razón: nadie de fuera puede comprobarlo. Esa distancia entre lo que hace y lo que enseña es precisamente el hallazgo.
No necesariamente. Puede estar gobernando bien su IA sin publicarlo. La Huella no distingue esos dos casos, y por eso nunca dice «no cumple» sino «no se localiza».
No. El resultado se sirve en un enlace privado con identificador aleatorio y sin indexar. No existe ranking navegable por empresa ni ficha pública. Solo el dato agregado y anonimizado por segmento alimenta el Índice de Criterio©.
Porque es donde está el volumen del trabajo real. En el Sello CriterIA©, 62 de los 79 puntos son de gobernanza, 9 de alfabetización y 8 de reskilling. La Huella conserva esa proporción en lo que puede observar.
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Agrupado por pilar. «No se localiza» significa que no se ha encontrado la señal publicada, no que exista un incumplimiento. Cada línea sin señal lleva su remedio concreto.
La Huella le ha dicho qué enseña. CriterIA© 7 es la primera pregunta hacia dentro: siete cuestiones que sitúan a su organización en el mapa real de gobernanza de IA.
Ninguna herramienta automática sabe si usted tiene inventario, si su supervisión humana puede intervenir de verdad o si alguien puede explicar por qué el sistema decidió lo que decidió. Eso solo lo sabe usted. CriterIA© 7 lo pone por escrito.